Investigación

Dinámica Galáctica

Dark Matter

La existencia de una cantidad relevante de materia invisible en las galaxias fue postulado por primera vez hace casi un siglo, cuando los astrónomos descubrieron que éstas rotaban mas rápidamente de lo que se podía explicar solo con la masa visible. Ahora es comúnmente aceptado que la mayor parte de la materia en el Universo esta constituida por una substancia elusiva que no emite ni absorbe luz, por lo que no es detectable por observaciones astronómicas. Esta propiedad peculiar indujo a los científicos a llamarla con el nombre genérico de “materia oscura”. Hasta ahora, su presencia se ha revelado solo a través de la fuerza gravitacional que ejerce. A pesar de tantas décadas de extensivas investigaciones, la naturaleza de la materia oscura aún es poco conocida. Las teorías recientes indican algún tipo de partículas exóticas (llamadas WIMPS) como los mejores candidatos a constituir la materia oscura en el Universo. Muchos experimentos se están llevando a cabo con el objeto de detectar directamente estas partículas a través de sus raras interacciones con la materia ordinaria. Sin embargo hasta ahora no se ha podido obtener una clara evidencia.

Nuestra Galaxia no es una excepción, y su rápida rotación revela la presencia de una cantidad relevante de materia oscura en ella, pero su distribución y su densidad en la cercanía del Sol aún es conocida principalmente por modelos y teorías, y las mediciones observaciones disponibles son muy escasas. Esta circunstancia es muy desafortunada porque la materia oscura, siendo la componente dominante del Universo, juega un papel crucial en el proceso de formación y evolución de todas las galaxias, incluso la nuestra. La materia oscura ejerce una fuerza gravitacional sobre las estrellas de nuestra Galaxia, y así afecta sus movimientos en sus órbita alrededor del centro Galáctico. La cantidad de materia oscura en la cercanía del Sol se puede así evidenciar estudiando en detalle el movimiento y la distribución espacial de una gran cantidad de estrellas, aplicando las ecuaciones fundamentales de la dinámica galáctica. Estas mediciones requieren un gran esfuerzo observacional, frecuentemente prohibitivo en las décadas pasadas, pero que ahora se ha hecho posible en gran detalle gracias a los extensivos rastreos modernos, que están recolectando una imponente cantidad de datos fácilmente accesibles a la comunidad científica.

Miembro de la facultad activo en esta disciplina: Christian Moni Bidin